Memorias de los comienzos del surf: ¿el primer invento?


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El “invento” es hoy algo indispensable, por una parte mejoró la seguridad de los bañistas (y de los surfistas), pues la tabla ya no quedaba a la deriva arrasando todo a su paso. Al mismo tiempo, el surfista comenzó a arriesgar más (y mejorar la técnica), pues ya no temía perderla al caer. Foto: Annie Green Springs.

No hay unanimidad sobre quién fue el primer inventor del leash, esa cuerda que une el tobillo del surfista con la tabla, para que no tenga que ir en busca de ella al caerse en la ola. Según los tiempos o el lugar, ha recibido diferentes nombres, por ejemplo: correa de las gallinas (chicken string) o kook cord, en los tiempos cuando comenzó a popularizarse en California y los puristas veían ese nuevo invento como una desgracia para el surf, sin imaginar que en el futuro todos lo usarían. En Málaga, por influencia de un californiano que visitó aquella ciudad en 1972, la generación pionera de aquel lugar llamó a los “leash”, el chicken (de aquel “chicken string”, pero ya hoy en Málaga es un vocablo en desuso, siendo el de leash el más común). En Canarias se le conoce como amarradera, y en la península, además de leash, se usa el de invento.

Lo que sí es aceptado por todos, es que en el surf del Hawái arcaico el leash nunca existió: es un síntoma del surf moderno, concretamente solo pudo desarrollarse con seguridad para la integridad del surfista, cuando las tablas comenzaron a reducirse de tamaño y a perder peso. Eso ocurrió aproximadamente en 1968 (reducción considerable del tamaño de las tablas), y no será hasta 1971 cuando Pat O’Neill en Santa Cruz, inventara el primer prototipo serio de amarradera, y ya en 1978 se comenzaron a fabricar y comercializar a mansalva los de uretano, como hoy en día.

Pero, antes de que el “invento” se inventara y se pudiera comprar en las tiendas, hubo numerosos ingeniosos en todo el mundo que se fabricaron los suyos propios, cada uno con su propia técnica e ingenio. Esos primeros experimentos que se hicieron en España desde finales de los 60, hasta mediados-finales de los 70, tuvieron la mayoría consecuencias físicas: heridas en las piernas, mutilaciones parciales (principalmente dedos del pie, hay constancia de al menos un caso de este tipo en Gran Canaria), riesgo de ahogamiento, mayor riesgo de que la tabla te golpeara en la cabeza según el material de la “cuerda”; además presentó consecuencias para la tabla: tales como rotura de la popa, o caída de la quilla, que era donde generalmente se agarraba el leash.

Son muchos los testimonios sobre experimentos de “inventos” que se han recogido en los diferentes núcleos pioneros de la costa española, en este artículo en concreto vamos a exponer uno en particular (podría ser el primero en España), gracias a la colaboración para Olo Surf History (olosurfhistory.com) de José Manuel Gutiérrez Mecolay, “Meco”, uno de los pioneros del surf en Cantabria. A continuación el propio Meco nos narrará la hazaña de su amigo Juan Giribet, que fue quién lo inventó. Ocurrió en Cantabria. No se ha podido concretar la fecha exacta, pero tuvo que haber sido entre 1966-1968, todavía cuando en España solo había tablas grandes. ¿Se trata, por tanto, del primer invento, amarradera o leash de la historia de España?

“El invento lo hizo fundiendo un par de pastillas del cinturón de pesca submarina, en un plato redondo, quedando la forma de un disco de los de lanzamiento de disco, los bordes del disco los afinó en el centro hizo un agujero para poder meter y amarrar una cuerda de plástico de las de tendal para la ropa, la cuerda de tres metros y el otro extremo amarrado a un agujero que se hizo en la quilla de la tabla, el disco que también lo forró con neopreno, iba metido en un costado de la chaquetilla del traje a la altura de la cintura, de forma tal que si te caías de la tabla se salía el disco, se iba al fondo y hacia de ancla, y aunque la tabla no se quedase en el mismo sitio, siempre quedaba perpendicular a la playa y las olas no la cogían de costado para arrastrarla y con cuatro brazadas te hacías con ella. Este invento se le ocurrió porque le era muy incomodo perder la tabla y tener que salir nadando hasta la orilla”.

Desafortunadamente no hay documento gráfico que pueda mostrar aquel invento de finales de los 60.

J.M. Gutiérrez Mecolay y Daniel Esparza

*olosurfhistory.com agradece a José Manuel Gutiérrez Mecolay, “Meco”, su colaboración.

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